Sin perdón y sin Clint Eastwood

30 10 2014

Así arranca mi artículo de hoy:

Sólo los gallardos saben pedir disculpas. Hacerlo a tiempo y con honestidad, con arrepentimiento verdadero y firme propósito de enmienda, ya sea en público o en la intimidad, requiere valor de fondo, respeto al otro, gallardía. Hace falta coraje del bueno para aceptar la humillación de ese momento, convertirla en sencillez y desarmarse para que el ofendido te acepte de nuevo. Hasta puede que ese gesto mejore al ofensor ante sus ojos. El cuajo de reconocer los propios errores: he ahí una prueba por la que todo hombre y toda mujer pasamos en algún tramo de nuestras vidas, y de cómo la resolvamos dependen muchos sentimientos, para empezar nuestra autoestima, sin la que a algunos nos resulta tan difícil seguir adelante.

Como cada jueves, podéis leerlo entero en eldiario.es



La Aznaridad: necrológica

24 10 2014

Creo que os puede interesar este artículo de Luis Arroyo, publicado en infolibre.es



Menudo fondo de armario

23 10 2014

Muy buenas, gente. Primer párrafo de mi artículo de hoy:

Nunca había resultado tan aterrador como ahora el vértigo ante la pantalla en blanco, pues inevitablemente la comentarista, que no puede dejar a un lado los hechos consuetudinarios que acontecen en la rúa, va a tener que elegir entre mierdas para rellenar su espacio. Ah, aquellos tiempos en que te ibas de viaje y contabas cuán lindas se mecen las palmeras a orillas del Nilo, sin que ello supusiera un desperdicio para el bien común. Por no hablar de las autocomidas de ombligo, que daban para tanta lírica.

 Ya sabéis que el resto, como cada jueves, se halla en eldiario.es


La realidad supera a la ficción

16 10 2014

Éste es uno de los párrafos centrales de mi artículo de hoy:

Quizá, además del colgante o de los pendientes, debería comprarle un buen bolso. Pero, ¿no serádemasiado? ¿No sospechará de su mala conciencia? Expulsa de su cabeza esos pensamientos negativos. Se la llevaráotra vez al spa este fin de semana, y entre masaje y masaje la colmará de langosta y Dom Perignon. ¡Alcohol! Sí, esa palabra le recuerda que hay que renovar las existencias en su propio despacho, en donde está a punto de dar la campanada, y no precisamente como cuando la daba, a título honorífico, haciendo sonar el tolón-tolón en la Bolsa de Wall Street, y se sentía -todavía se siente, qué cojones- uno de los amos del mundo.

 Enterito lo encontraréis, como ya es hábito, en eldiario.es


Apuntes 4

10 10 2014

Detalle de una casita en Enfeh, costa norte de Líbano

En medio de la marea de fango de estos días, he intentado hallar tiempo para esos destellos de luz que son los buenos recuerdos. Casualmente -o no tanto-, he compartido jornadas con un par de viejos amigos que han venido a verme, dotados ambos para el cariño y también para eso que, por ofrecerme su propia forma de recordar hechos, circunstancias o paisajes compartidos, podría clasificar como tareas de “sparring”. Entrenándome con ellos en el toma y daca del “¿te acuerdas?”, a su marcha me dejaron buscando fotografías que evocaran sensaciones que ellos ni habían nombrado, pero que habían despertado en mí.

 Toldo y mar en Beirut

Me dio por pensar en cuántas veces la Historia -así, con mayúsculas- se produjo ante mis ojos, sin que grandiosidades propias del reporterismo de acción dejaran más mella que los pequeños detalles recogidos aquí y allá, vividos, intensamente vividos. Y vívidos, también.

Grecia, resumen.

Porque se produjeron en la intimidad, que es donde se asientan los negocios del alma.

Detalles centrados en colores, en momentos, en orillas, en silencios. En la plenitud de sentir fluir la sangre y expandirse como en un tranquilo y pleno despertar.

Momentos que aquí os dejo, y que espero iluminen un poco estos días turbios. A mí me ayudan.